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Introducción

Trastorno de estrés agudo (TEA) es una respuesta de ansiedad a corto plazo que puede desarrollarse entre días y semanas después de la exposición a un evento traumático o altamente angustioso, como un accidente grave, un desastre natural, una agresión o una pérdida repentina. Comparte muchas características con el trastorno de estrés postraumático (TEPT), pero se distingue por su inicio y duración, ya que generalmente comienza dentro de los tres días y se resuelve dentro del mes siguiente al trauma.

Causas

El TEA se desencadena por la exposición directa o indirecta a un evento traumático que involucra muerte real o amenaza de muerte, lesión grave o violencia sexual. Los factores de riesgo que aumentan la susceptibilidad incluyen antecedentes de trauma o afecciones de salud mental, apoyo social limitado, altos niveles de amenaza percibida durante el evento y ciertos rasgos de personalidad como el neuroticismo o la dificultad para regular las emociones.

Síntomas

Los síntomas del TEA incluyen recuerdos intrusivos o flashbacks del trauma, pesadillas, embotamiento emocional o disociación, evitación de recordatorios del evento, estado de alerta elevado o sobresalto fácil, dificultad para dormir, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Estos síntomas causan angustia significativa e interfieren con el funcionamiento diario durante el período agudo posterior al trauma.

Diagnóstico

Un profesional de salud mental diagnostica el TEA mediante una entrevista clínica estructurada y la revisión del historial del paciente y la presentación de síntomas, utilizando los criterios del DSM-5. El diagnóstico requiere que los síntomas hayan estado presentes durante al menos tres días pero no más de un mes después del evento traumático y que no se expliquen mejor por el uso de sustancias u otra afección médica.

Tratamiento

La terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TF-CBT, por sus siglas en inglés) es el tratamiento más basado en evidencia para el TEA y puede ayudar a prevenir la progresión al TEPT. Las técnicas incluyen psicoeducación sobre las respuestas al trauma, exposición gradual a los recuerdos relacionados con el trauma y desarrollo de habilidades de afrontamiento. En algunos casos, se puede usar medicación a corto plazo, como antidepresivos o ayudas para dormir, para manejar síntomas específicos mientras la terapia está en curso.

Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.