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Introducción

La agorafobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo intenso y la evitación de situaciones o lugares donde escapar podría ser difícil o donde no habría ayuda disponible si ocurriera un ataque de pánico u otros síntomas angustiantes. Contrario a la idea errónea común de que simplemente significa miedo a los espacios abiertos, la agorafobia implica un patrón complejo de evitación que puede limitar severamente la vida diaria y la independencia de una persona.

Causas

La agorafobia a menudo se desarrolla después de un ataque de pánico o una serie de ataques de pánico, lo que lleva a la persona a evitar situaciones asociadas con esas experiencias. La predisposición genética, los antecedentes de trastornos de ansiedad, los eventos traumáticos y ciertos rasgos de temperamento como la inhibición conductual o la sensibilidad a la ansiedad son factores de riesgo conocidos. También puede desarrollarse independientemente del trastorno de pánico en algunas personas.

Síntomas

Los síntomas comunes incluyen miedo intenso o ansiedad al estar en espacios abiertos, multitudes, transporte público o áreas cerradas; evitación de estas situaciones, a menudo hasta el punto de no poder salir de casa; dependencia de un acompañante para navegar situaciones temidas; síntomas físicos de ansiedad como latidos rápidos del corazón, sudoración y falta de aliento; y angustia significativa por la incapacidad de funcionar en entornos cotidianos.

Diagnóstico

Un profesional de salud mental diagnostica la agorafobia con base en los criterios del DSM-5, que requieren un miedo o ansiedad marcados ante dos o más situaciones específicas, evitación activa de esas situaciones y reconocimiento de que el miedo es desproporcionado con respecto al peligro real. Los síntomas deben persistir durante seis meses o más y causar un deterioro significativo en el funcionamiento diario.

Tratamiento

La terapia cognitivo-conductual (TCC), en particular la terapia de exposición, es el tratamiento más eficaz para la agorafobia. La exposición gradual y sistemática a las situaciones temidas ayuda a los pacientes a reducir la evitación y aumentar la confianza. Los medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN) a menudo se combinan con la terapia para reducir los síntomas de ansiedad y mejorar los resultados del tratamiento.

Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.