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Introducción
El Trastorno por Déficit de Atención (TDA) es un término que se usa comúnmente para describir la presentación predominantemente inatenta del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). En esta presentación, la hiperactividad es mínima o está ausente, y los principales desafíos involucran la atención sostenida, la organización y la finalización de tareas. El TDA afecta tanto a niños como a adultos, y a menudo pasa desapercibido porque los síntomas son menos disruptivos que la presentación hiperactiva-impulsiva.
Causas
El TDA está fuertemente influenciado por la genética, con estimaciones de heredabilidad de alrededor del 70-80%. Se cree que las diferencias neurológicas en la corteza prefrontal y las vías de señalización de la dopamina subyacen a los déficits de atención. Los factores de riesgo ambientales incluyen la exposición prenatal al tabaco o al alcohol, el bajo peso al nacer y la adversidad en la primera infancia. Las lesiones cerebrales o la exposición al plomo también pueden contribuir en algunos casos.
Síntomas
Los síntomas comunes incluyen dificultad para mantener la atención durante tareas o conversaciones, errores descuidados frecuentes, problemas para organizar tareas y actividades, tendencia a perder objetos importantes, distraerse con facilidad, olvidar obligaciones diarias y dificultad para seguir instrucciones. Estos síntomas están presentes en múltiples entornos (hogar, escuela, trabajo) y causan una interferencia significativa en el funcionamiento.
Diagnóstico
El diagnóstico lo realiza un clínico calificado mediante una evaluación integral que incluye entrevista clínica, escalas de calificación conductual, revisión de antecedentes del desarrollo y educativos, y descartar otras causas. Los criterios del DSM-5 requieren seis o más síntomas de falta de atención presentes antes de los 12 años, que persistan durante al menos seis meses y que causen deterioro en dos o más entornos.
Tratamiento
El tratamiento generalmente combina medicación e intervenciones conductuales. Los medicamentos estimulantes como las sales de anfetamina o el metilfenidato son las opciones farmacológicas de primera línea, mientras que hay alternativas no estimulantes disponibles para quienes no pueden tolerar los estimulantes. La terapia conductual, el entrenamiento en habilidades de organización y las adaptaciones educativas también son componentes importantes de un plan de tratamiento integral.
Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.