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Introducción
El trastorno bipolar es una afección crónica de salud mental caracterizada por episodios extremos del estado de ánimo que alternan entre altibajos emocionales (manía o hipomanía) y bajones (depresión). Estos cambios de ánimo pueden ser drásticos y disruptivos para la vida diaria, afectando los niveles de energía, el comportamiento, el juicio y la capacidad de mantener relaciones y cumplir con las responsabilidades. Con el tratamiento adecuado, muchas personas con trastorno bipolar llevan una vida estable y plena.
Causas
Se cree que el trastorno bipolar es el resultado de una combinación de factores genéticos, neurológicos y ambientales. Tiene una fuerte tendencia familiar, y los familiares de primer grado de quienes padecen la afección tienen un riesgo significativamente elevado. Se piensa que los desequilibrios en neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la norepinefrina desempeñan un papel clave. Los acontecimientos estresantes de la vida, las alteraciones del sueño y el consumo de sustancias pueden desencadenar o empeorar los episodios.
Síntomas
Los episodios maníacos pueden incluir un estado de ánimo elevado o irritable, disminución de la necesidad de dormir, grandiosidad, pensamientos acelerados, habla rápida, comportamiento impulsivo o riesgoso y mayor actividad dirigida a metas. Los episodios depresivos incluyen tristeza persistente, pérdida de interés, fatiga, cambios en el sueño y el apetito, sentimientos de inutilidad, dificultad para concentrarse y pensamientos de muerte o suicidio. El trastorno bipolar II implica episodios hipomaníacos que son menos graves que la manía completa.
Diagnóstico
El diagnóstico implica una evaluación psiquiátrica exhaustiva, que incluye un historial detallado de los episodios del estado de ánimo, los antecedentes familiares y descartar afecciones médicas o sustancias que puedan simular los síntomas bipolares. El clínico utiliza los criterios del DSM-5 para distinguir entre el trastorno bipolar I (que requiere al menos un episodio maníaco), el trastorno bipolar II (episodios hipomaníacos y depresivos) y la ciclotimia (fluctuaciones crónicas del estado de ánimo de menor intensidad).
Tratamiento
El trastorno bipolar requiere un manejo a largo plazo con medicamentos estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, el valproato o los antipsicóticos atípicos, como piedra angular del tratamiento. La psicoterapia, que incluye la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la psicoeducación, ayuda a los pacientes a reconocer las señales de advertencia tempranas, manejar los desencadenantes y mantener la adherencia a la medicación. Una rutina diaria estable, la higiene del sueño y evitar el alcohol y las sustancias ilícitas también son componentes importantes del manejo continuo.
Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.