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Introducción
La bulimia nerviosa es un trastorno alimentario grave caracterizado por un ciclo de atracones seguidos de comportamientos compensatorios destinados a prevenir el aumento de peso. Estos comportamientos generalmente incluyen vómito autoinducido, uso indebido de laxantes o diuréticos, ayuno o ejercicio excesivo. La bulimia a menudo se caracteriza por una imagen corporal distorsionada y una preocupación intensa por el peso y la figura, y conlleva riesgos médicos y psicológicos significativos.
Causas
La bulimia nerviosa está influenciada por la vulnerabilidad genética, factores psicológicos y presiones socioculturales. Los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares de trastornos alimentarios, depresión o trastornos por uso de sustancias; perfeccionismo; baja autoestima; antecedentes de trauma o abuso; y entornos que enfatizan la delgadez o los ideales corporales. El comportamiento de hacer dieta a menudo precede al desarrollo de la bulimia, ya que la restricción puede desencadenar episodios de atracones.
Síntomas
Los síntomas incluyen episodios recurrentes de comer cantidades inusualmente grandes de comida seguidos de comportamientos de purga como vómito o uso de laxantes; una sensación de pérdida de control durante los atracones; preocupación por el peso y la figura corporal; visitas frecuentes al baño después de las comidas; erosión dental, glándulas inflamadas cerca de la mandíbula, callosidades en los nudillos por el vómito autoinducido; y cambios de humor a menudo relacionados con los patrones de alimentación.
Diagnóstico
Un clínico diagnostica la bulimia nerviosa utilizando los criterios del DSM-5, que requieren atracones recurrentes y comportamientos compensatorios inapropiados que ocurren al menos una vez por semana durante tres meses, combinados con una autoevaluación indebidamente influenciada por la figura y el peso corporal. El diagnóstico debe distinguirse de la anorexia nerviosa (subtipo de atracones y purgas) y la evaluación médica debe evaluar desequilibrios electrolíticos y otras complicaciones físicas.
Tratamiento
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es el tratamiento con mayor base de evidencia para la bulimia nerviosa, y se enfoca en los pensamientos y comportamientos que mantienen el ciclo de atracones y purgas. También se utilizan asesoramiento nutricional, terapia familiar (para adolescentes) y medicamentos antidepresivos (particularmente ISRS como la fluoxetina). El monitoreo médico es importante dados los riesgos para la salud física asociados con los comportamientos de purga, incluidos los desequilibrios electrolíticos y las complicaciones cardíacas.
Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.