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Introducción
El trastorno de conducta (TC) es un trastorno conductual y emocional de la infancia y la adolescencia caracterizado por un patrón repetitivo y persistente de comportamiento que viola los derechos de los demás o las normas y reglas sociales importantes propias de la edad. Es una de las afecciones de salud mental diagnosticadas con mayor frecuencia en los jóvenes y, cuando no se trata, se asocia con dificultades significativas a largo plazo, como fracaso académico, problemas legales y comportamiento antisocial en la edad adulta.
Causas
El trastorno de conducta surge de una compleja interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. La predisposición genética, las diferencias neurológicas en el control de los impulsos y la regulación emocional, los antecedentes de trauma o abuso, la exposición a la violencia doméstica, la crianza inconsistente o severa, la asociación con compañeros delincuentes y la desventaja socioeconómica aumentan el riesgo. Las afecciones concurrentes como el TDAH, las discapacidades del aprendizaje o los trastornos del estado de ánimo son comunes y pueden exacerbar los síntomas.
Síntomas
Los síntomas se agrupan en cuatro categorías: agresión hacia personas o animales (acoso, peleas, crueldad); destrucción de propiedad (vandalismo, provocar incendios); engaño o robo (mentir, robar, entrar a casas o autos); y violaciones graves de las reglas (ausentismo escolar, escaparse, quedarse fuera hasta tarde a pesar de las reglas de los padres). Los comportamientos son persistentes, ocurren en múltiples entornos y causan un deterioro significativo en el funcionamiento social, académico u ocupacional.
Diagnóstico
El diagnóstico lo realiza un clínico de salud mental utilizando los criterios del DSM-5, que requieren tres o más comportamientos especificados en los últimos 12 meses y al menos uno en los últimos seis meses. El clínico recopilará información de múltiples fuentes, incluidos el niño, los padres y la escuela. La evaluación también debe detectar TDAH concurrente, trastornos del estado de ánimo, discapacidades del aprendizaje y antecedentes de trauma.
Tratamiento
La intervención temprana ofrece los mejores resultados. El tratamiento generalmente incluye entrenamiento conductual para padres, terapia multisistémica (MST), terapia cognitivo-conductual para abordar la resolución de problemas y la regulación emocional, y terapia familiar. Las intervenciones escolares y la coordinación con el personal educativo son importantes. Los medicamentos pueden usarse para abordar afecciones concurrentes como el TDAH, la depresión o la ansiedad que contribuyen a las dificultades conductuales.
Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.