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Introducción
La depresión es una afección de salud mental común y grave que causa sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza y pérdida de interés o placer en actividades que antes disfrutaba. Afecta la forma en que una persona piensa, siente y funciona en la vida diaria. La depresión no es un signo de debilidad ni un defecto de carácter: es una afección médica que responde bien al tratamiento, y millones de personas la manejan con éxito con ayuda profesional.
Causas
La depresión resulta de una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Los desequilibrios en los neurotransmisores cerebrales como la serotonina, la dopamina y la norepinefrina influyen, al igual que los cambios hormonales, las enfermedades crónicas, ciertos medicamentos y los factores estresantes importantes de la vida, como la pérdida, el trauma o el estrés prolongado. Los antecedentes familiares de depresión aumentan el riesgo individual, y los episodios pueden desencadenarse por cambios importantes en la vida incluso sin una causa clara.
Síntomas
Los síntomas pueden incluir estado de ánimo persistente de tristeza, ansiedad o "vacío"; pérdida de interés en pasatiempos y actividades; fatiga; alteraciones del sueño (demasiado o muy poco); cambios en el apetito y el peso; dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones; sentimientos de inutilidad o culpa excesiva; síntomas físicos como dolores de cabeza o problemas digestivos sin causa clara; y pensamientos de muerte o suicidio.
Diagnóstico
Un profesional de salud mental o un médico diagnostica la depresión mediante una entrevista clínica, la revisión de los síntomas y los antecedentes médicos, y el uso de herramientas de detección estandarizadas como el PHQ-9. Los criterios del DSM-5 para el trastorno depresivo mayor requieren cinco o más síntomas específicos presentes la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas, con al menos un síntoma de estado de ánimo deprimido o pérdida de interés, que cause un deterioro significativo.
Tratamiento
La depresión es altamente tratable. La psicoterapia, en particular la terapia cognitivo-conductual (TCC), ayuda a los pacientes a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos y desarrollar habilidades de afrontamiento. Los medicamentos antidepresivos como los ISRS y los IRSN son eficaces para la depresión moderada a grave. Una combinación de terapia y medicamentos suele producir los mejores resultados. Tratamientos avanzados como la estimulación magnética transcraneal (EMT) o Spravato (esketamina) pueden recomendarse para casos resistentes al tratamiento.
Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.