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Introducción
Los trastornos alimentarios son afecciones graves de salud mental que implican alteraciones persistentes en los comportamientos alimentarios, los pensamientos sobre la comida, el peso y la imagen corporal que afectan negativamente la salud física y el bienestar psicológico. Los desafíos del control de peso con frecuencia coexisten con los trastornos alimentarios, y ambos se abordan mejor en conjunto mediante un enfoque integrado que se centra en la salud en lugar de la apariencia o un número en la balanza.
Causas
Los trastornos alimentarios y los enfoques desordenados del control de peso se desarrollan a partir de una combinación compleja de predisposición genética, vulnerabilidades psicológicas (como el perfeccionismo, la ansiedad o los antecedentes de trauma), factores socioculturales (incluidos los ideales de delgadez o musculatura impulsados por los medios) y antecedentes de dietas o estigma por el peso. Los factores biológicos, incluida la regulación del apetito, la sensibilidad a la recompensa y las diferencias metabólicas, también contribuyen a las dificultades relacionadas con la alimentación y el peso.
Síntomas
Según la afección específica, los síntomas pueden incluir restricción o evitación extrema de alimentos, episodios de atracones, comportamientos de purga, preocupación excesiva por el peso y la forma del cuerpo, alimentación emocional, uso de la comida como herramienta principal de afrontamiento, dietas crónicas, miedo a ciertos alimentos y fluctuaciones significativas de peso. Los síntomas emocionales como la vergüenza, la culpa y la ansiedad en torno a la alimentación son comunes en las distintas presentaciones de los trastornos alimentarios.
Diagnóstico
Se necesita una evaluación integral por parte de un profesional de salud mental y un proveedor médico para evaluar el tipo y la gravedad de la alimentación desordenada y cualquier preocupación relacionada con el peso. Esto puede incluir una entrevista clínica, una evaluación dietética, un historial de peso corporal, una evaluación médica de complicaciones relacionadas con la nutrición y pruebas psicológicas para identificar afecciones concurrentes como depresión, ansiedad o trauma.
Tratamiento
El tratamiento es individualizado y a menudo requiere un equipo multidisciplinario que incluya un psiquiatra o proveedor de salud mental, un dietista registrado y un médico de atención primaria. Los enfoques de psicoterapia como la TCC, la TDC y las terapias basadas en la aceptación abordan los componentes emocionales y conductuales de la alimentación desordenada. La consejería nutricional promueve una alimentación sostenible y enfocada en la salud sin restricción ni vergüenza. Los medicamentos pueden abordar afecciones psiquiátricas concurrentes, y el monitoreo médico garantiza la seguridad física durante todo el proceso de recuperación.
Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.