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Introducción

Una fobia es un tipo de trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo intenso, persistente e irracional a un objeto, situación o actividad específica que representa poco o ningún peligro real. Las fobias se dividen en tres tipos principales: fobias específicas (miedos a objetos o situaciones particulares como las alturas, los animales o las agujas), trastorno de ansiedad social (miedo a las situaciones sociales) y agorafobia (miedo a las situaciones en las que escapar puede ser difícil). Las fobias se encuentran entre las afecciones de salud mental más comunes en todo el mundo.

Causas

Las fobias pueden desarrollarse a partir de experiencias traumáticas directas con el objeto o la situación temida, el aprendizaje por observación de las reacciones de miedo de otras personas o la adquisición basada en información (como escuchar historias alarmantes). El temperamento genético, una predisposición general a la ansiedad y una mayor sensibilidad de los circuitos del miedo del cerebro también influyen. Las fobias específicas suelen comenzar en la infancia, mientras que el trastorno de ansiedad social comúnmente aparece en la adolescencia.

Síntomas

La exposición al estímulo temido desencadena una ansiedad inmediata e intensa, que puede incluir latidos cardíacos acelerados, sudoración, temblores, falta de aire, mareos, náuseas y un deseo abrumador de escapar. Por lo general, la persona reconoce que el miedo es excesivo, pero no puede controlarlo. La ansiedad anticipatoria y la evitación del estímulo temido o de las situaciones asociadas con él pueden restringir significativamente el funcionamiento y las actividades diarias.

Diagnóstico

El diagnóstico lo realiza un clínico utilizando los criterios del DSM-5, que requieren un miedo o ansiedad marcados ante un objeto o situación específicos, que el miedo casi siempre sea desencadenado por ese estímulo, evitación activa o angustia extrema, y síntomas que persistan durante al menos seis meses y causen un deterioro o angustia significativos. La evaluación diferencia las fobias específicas de otros trastornos de ansiedad con características superpuestas.

Tratamiento

La terapia de exposición, una forma de terapia cognitivo-conductual, es el tratamiento más eficaz para las fobias. Mediante la exposición sistemática y gradual al estímulo temido en un entorno seguro, los pacientes aprenden que el objeto o la situación es manejable y que la ansiedad disminuye con el tiempo. La terapia de exposición con realidad virtual es una opción cada vez más disponible. Los medicamentos como los betabloqueadores o las benzodiazepinas pueden usarse de forma situacional para exposiciones fóbicas predecibles (por ejemplo, procedimientos dentales o volar).

Esta información tiene fines únicamente educativos e informativos. No debe usarse en lugar de una consulta o examen individual ni reemplazar el consejo de su profesional de la salud, y no debe utilizarse para determinar un diagnóstico o un curso de tratamiento.